Friday, 7 February 2025

Of gods and man

 

The gods are cruel.

 

They have stripped me

Of my worthiness.

Every gift I was blessed with

They took away from me

And cast me down

From the sacred Empyrean

Where I once dwelled.

 

They threw me in the mud

And forsook me to die

In this accursed world

Scorned and anathematized

Condemned to live

Amongst the vilest

Most wretched race

They themselves ever created

With the sole purpose

Of punishing any being

Who dared to defy them.

 

The gods are wicked.

 

Their souls are hollow

Hearts full of conceit.

Nothing but arrogance

Fills their putrid temples

Swarmed by servile cripples

And the darkest spite

Feeds the flames upon their altars.

 

The gods are vain.

 

So called “gods”

Selfish and envious

At the dawn of time

Man created them.

But they betrayed him

And cast him down

From his own throne.

 

The gods are treacherous.

 

Long back since then

Enslaved by their lies

Miserable and ruined

Degraded and corrupted

Man crawls upon this earth

For all eternity.

 

The gods are ruthless.

 

They sheared his wings

Cropped his tongue

And spayed his sex.

The gods have no bodies

Nor tongue, nor sex

Emotionless

The gods don’t cry

The gods don’t laugh

The gods don’t bleed

The gods don’t live.

They only punish man

For having what they crave.

 

 

 

 

 

The gods are dead.

 

I am my own god

And my own slave

I am my own temple

And my own tomb.

For ever and ever.

 

Amen.

 

 

Evocación

 

Mis trémulos ojos contemplan

La verde silueta del norte

Y mi mente viaja a ti.

Imaginariamente escapo

De la pérfida ciudad

Para perderme en esos insondables valles.

 

Las arriesgadas cumbres

Donde sólo existes tú.

Vertiginosos desfiladeros donde manan

Los prístinos manantiales de tus lágrimas.

 

Celosas nubes guardan tus cumbres

Cual hieráticos y enhiestos centinelas

Prohibiendo a indignos ojos mancillar

El milagro de tu augusta desnudez.

Mas tú te yergues, majestuosa

Rasgando el cielo en una herida.

 

Desde el mísero reino de los seres mortales

Sueño con perderme para siempre

En los empíreos de tu alma inmaculada.

 

 

Regret

 

Cuantos recuerdos perdidos

Evocados en poemas tardíos

Cuantos sentimientos marchitos

Adornan la lápida de lo que fuimos

 

Hoy la bestia acecha en la pira del fénix.

La desgracia se oculta tras mis lívidos ojos

Desorbitados de alcohol y dolor.

Mi razón me ha abandonado.

Dios ha hecho otro tanto.

 

Aguantaré la interminable noche

Hasta que amanezca tu perdón

Para quizá volver a encontrarnos

Como amantes en otra dimensión

En un ignoto tiempo y espacio.

 

 

Tuesday, 4 September 2018

Tempestad








Tempestad



En los insondables abismos del océano

Ignotos volcanes su cólera desatan

Los emponzoñados mares furiosamente hierven

En esta doliente víspera de nuestro fin.



Yo quise hacer del universo entero

Mi más humilde ofrenda ante tu amarga beldad

Y de tu lánguida mano recorrer el vasto empíreo

En una etérea travesía de nunca acabar.



Pero me perdí en tus insondables bosques

En los vastos parajes de tu melancolía

De mi ensueño desperté entre sobresaltos

Al despuntar la negra aurora de tu angustia.



En vano llamé tu nombre en la espesura

Y mis gritos se ahogaban en tu tenaz silencio

El espanto me asaltó esa infausta hora

Al saberme prisionero de tu espesa tristeza.



La angustia me volvió infernal licántropo

Ciego de rabia y odio bajo tu luna sin luz

La más terrible locura se apoderó de mi ser

Dominado por primales instintos destructores.



Y cuando sobre ti se desencadenó mi cólera

Un huracán de ira emergió desde el abismo

Asolé tus colinas con mis más nefastas plagas

Y azoté tus ensenadas con tifones de furor.



Bajo un diluvio de ira sumergí tus sacros prados

Ahogando tus vergeles en océanos de hiel

Y las cándidas bestias de tus arrasados bosques

En desbandada huían de mis alaridos.



Por siempre habitaré, íngrimo y desolado,

En medio del erial de tu ausencia sempiterna

Torturado para siempre por los ecos de tu llanto

Resonando en las cavernas de mi rota memoria.



Mientras, los tristes lobos, solitarios aúllan

En las yermas estepas de mi furia desbordada.



Mengua la luz, fenece el día

En las agónicas planicies de mi soledad

Ya me envuelvan las tinieblas de tu olvido.



Se cierra sobre mí la negra noche

Sin luna ni estrellas de balsámica luz

Que bañe la efigie miserable de mi egoísmo

Lentamente calcinada por los acres vientos de tu repudio.



06 de junio de 2016